La hora de las “familias verdes”

En un fenómeno incipiente que cruza urbanismo, domótica y arquitectura, la conciencia ambiental abandona su lugar de utopía hippie o discurso bienintencionado y desembarca en el centro de las casas

LAS CIUDADES DEL FUTURO YA EXISTEN

Estar duchándose y que de pronto se corte el agua porque uno tardó más de lo necesario es cosa de todos los días en casa de los Karamanian. “Estén como estén, si mis hijos demoran mucho, se quedan sin agua”, explica Charly, padre de familia de 36 años, consultor de negocios, especialista en innovación tecnológica y, desde hace un año, el abanderado de la primera casa totalmente sustentable de la Argentina.

La idea surgió a principios de 2012, cuando él y su mujer decidieron que vivir junto a sus dos hijos y su perro en un “hogar verde” podía ser más que una ilusión. Vendieron su departamento de Belgrano, buscaron empresas como sponsors que los ayudaran a completar la inversión y eligieron un terreno en Cañuelas para la construcción de ese sueño al que llamaron “Casa G”. Además, un estudio de arquitectura les ideó el plan que hoy está a sólo meses de concretarse, ya que los Karamanian estiman que entre mayo y junio de este año estarán viviendo ahí.Aislaciones térmicas eficientes, uso de energías limpias y renovables, grifería provista de difusores y mecanismos para maximizar el ahorro del agua, mochilas de inodoros con doble descarga, recolección de agua de lluvia, iluminación LED, pileta con sistema de desborde finlandés, huerta orgánica, invernadero, riego por goteo, separación y reciclado de residuos y generadores de compost son sólo algunas de las características que tendrá esta futura vivienda (o vivienda del futuro, según cómo se mire). Si en principio parece una apuesta ambiciosa, digna de algún Guinness de la ecología, los Karamanian plantean lo contrario: es el punto más alto al que pueden llevar una filosofía que para ellos empezó hace tiempo y de manera gradual. Las prácticas que llevaban a cabo en su departamento las continúan ahora que viven en una casa alquilada hasta que se termine la construcción. ¿Qué hacen? Tienen su propia huerta orgánica en la chacra de unos familiares, separan y compostan los residuos orgánicos que generan (“reducimos en más del 50% el total de desechos”) y evitan derrochar el agua de múltiples maneras.”El agua potable es un recurso escaso y por eso fomentamos baños cortos, cerramos la canilla cuando nos lavamos los dientes, usamos lavavajillas y aprovechamos el vapor para planchar camisas o vestidos colgándolos en una percha mientras nos duchamos,” explica Charly. Además, usan elementos de limpieza amigables con el medio ambiente, secan la ropa al sol, reutilizan aceites filtrándolos, abren lo menos posible la heladera y al descongelar alimentos, los sacan del freezer el día anterior para generar ahorro en el consumo eléctrico.”Donde más nos cuesta ponernos de acuerdo es en el uso del aire acondicionado -dice Charly-. Pueden hacer cuarenta grados y a mí no se me cae una gota. Mi mujer prefiere el aire, pero con el termostato en 26.”Rodrigo Herrera Vegas, cofundador del sitio web sustentator.com , fue uno de los primeros en apoyar el proyecto de la Casa G. “Está alineada con la filosofía de Sustentator. Incorpora eficiencia energética, cuidado del agua, reciclado de materiales. Es un símbolo de lo que se puede lograr en materia de arquitectura sustentable”, opina.Sin embargo, a la hora de hablar de esto como una tendencia instalada, mantiene sus reservas: “En alguna medida, ser sustentable acá podría considerarse «medicina preventiva» y esto es alentador. Tenemos la oportunidad de cuidar nuestros recursos cuando todavía están mayoritariamente sanos. La contraparte es que al no haber una emergencia son pocos aún los que se ocupan de vivir así. Algunos proyectos, como los de utilización de energías renovables, son todavía muy costosos. Si la cuota de la compra de un colector solar (para calentar agua) fuera similar a la factura de gas, lo compraríamos sin dar vueltas. Especialmente porque una vez terminado de pagar, obtendríamos agua caliente gratis gracias a la energía del sol, en lugar de quemar gas”, explica.

UNA TENDENCIA INCIPIENTE

Un estudio de la consultora Mindshare, pionera en instalar el término Lohas (cuyas siglas, tomadas del inglés, significan Lifestyle of Health And Sustentability ), determinó que el 62% de los argentinos prefiere consumir productos orgánicos y comprar aparatos eléctricos de bajo consumo, pero sólo el 47% sacrificaría su comodidad para colaborar con el cuidado del medio ambiente. De ahí que varios arquitectos especializados coincidan en que la “tendencia verde” basada en conjugar viviendas de bajo impacto ambiental con hábitos ecológicamente amigables sea todavía incipiente. “Es todo nuevo. La primera ola la empezaron las corporaciones y empresas que están construyendo edificios con certificación ambiental, conocida como LEED -explica Juan González Calderón, arquitecto, socio de CIH Soluciones Ambientales y Presidente de la Sociedad de Arquitectura Sustentable-. Como en Europa la conciencia ambiental está instalada, suceden dos cosas: o abren sucursales las casas matrices de las empresas extranjeras o las imitan las nacionales.”¿Y qué es exactamente LEED? Bueno, a grandes rasgos puede definirse como una herramienta de diseño energético y medioambiental del US Green Building Council, cuyos principios son la calidad del medio ambiente interior, la eficiencia energética, el correcto manejo de aguas, el desarrollo sostenible del lugar y la adecuada selección de los materiales. González Calderón puntualiza: “Los requisitos van desde la elección del terreno para construir, que debe tener acceso directo a los transportes públicos y comercios para evitar el uso del auto, hasta la eficiencia energética que se logra con buena orientación y aislaciones, la posibilidad de captar agua de lluvia y reutilizar aguas grises (de la ducha y el lavadero) o los créditos por la polución lumínica, es decir, que no queden las luces del edificio encendidas toda la noche, por ejemplo”.Aunque según datos de Colliers International , se prevé que para 2013 los edificios sustentables tendrán un 85% de participación en el mercado de oficinas del país, Juan aclara que el caso de los clientes particulares es distinto: no hay tanta demanda (salvo el caso de los Karamanian, cuya casa, de hecho, diseñó). De todas formas, él trata de incorporar estos conceptos cada vez que puede. Lo hizo hace poco, con una familia que quería construir una casa de fin de semana en Pilar. Después de una charla con él, las decisiones fueron concretas: poner techo verde, paredes con dos capas de ladrillos para lograr mejor aislamiento, galerías para aprovechar la luz del sol y lámparas de bajo consumo.”Los techos verdes me encantan porque absorben el agua de lluvia y contribuyen a evitar las inundaciones que son consecuencia de la falta de superficie absorbente que hay en Buenos Aires. Por otro lado, esa masa térmica que forman los veinte centímetros de tierra facilita el aislamiento haciendo que la casa sea más fresca en verano y más caliente en invierno y, por si fuera poco, el pasto y la tierra atraen pájaros, plantas, abejas, naturaleza”, dice el arquitecto.Eso mismo pensó Ana Rascovsky al incorporar este elemento a su reciente creación. Ana es arquitecta, mentora y habitante del edificio Vilela, en Núñez, innovador y eco friendly por igual. Se trata de una gran caja de vidrio mediada por una cortina vegetal. Las plantas protegen el interior del sol, pero además transforman en naturaleza una obra de arquitectura. Así, la cortina es un “jardín vertical” que permite un contacto directo con la vegetación. Ella misma, en su terraza, colocó pasto y creó su huerta. Recolecta agua de lluvia para riego y usa el medio de transporte que menos polución genera para ir a la oficina: caminar. “Me atrae la relación de la arquitectura con la naturaleza y los materiales poco usados en el mercado, de origen natural. La relación del interior con el exterior es uno de los temas en los que se centra mi trabajo. Yo construyo de la forma en que me gusta vivir”, explica con su beba Alexia en brazos, mientras su hijito Anton riega las plantas de su selva privada.

LA (NO TAN) VIEJA GUARDIA

Los hábitos cambian. De a poco, pero cambian. Si bien la práctica sostenida de una conducta sustentable está lejos de ser moneda corriente para la mayoría de los argentinos, muchos incorporan alguna característica, tal vez sumándose a la ola verde sin cuestionarse el porqué. “Early adopters -define Rodrigo Herrera Vegas-. Como en el mundo de los chiches informáticos, la ecología también tiene sus early adopters . Son curiosos y tienen los recursos económicos para comprarse lo último, pagando el doble de lo que costaría ese dispositivo un año más tarde. El early adopter es el «techno-hippie» al que le importa la naturaleza, pero también su propio nivel de confort: no está dispuesto a resignarlo, pero quiere tener una baja huella ambiental. Un ejemplo es el calentador solar para piletas, que alarga la temporada unos dos meses. Es un objeto de lujo, pero su contraparte es que es un termotanque, quema litros y litros de gas.”En la vereda opuesta, están aquellos que vienen gestando la idea desde hace rato y que ahora dan forma global a sus hábitos conjugando prácticas cotidianas con viviendas a tono. La paisajista Carolina Lozano tiene terraza verde desde hace ya diez años. Es la mujer del arquitecto Pipo Pacheco y la dupla es verde por donde se la mire: él construye edificios sustentables, ella es dueña de un vivero donde están prohibidos los venenos y agroquímicos. En su casa, se traducen los conceptos que ambos profesan. “Tengo huerta, compost, reciclo la basura, casi no enciendo las luces y por elección no tenemos aire acondicionado, para no derrochar energía -dice Carolina-. Esto puede verse más ahora, pero para nosotros no es raro. Nuestros hijos fueron a escuelas Waldorf, también están familiarizados.” Como si la idea de “familia verde” fuera más bien un concepto integral, personas que levantan la misma bandera en distintos planos: sus trabajos, sus hábitos, sus casas, sus vidas. Es también el caso de los Möhle, que arrancaron en los noventa con huerta propia en su casa de Cardales y hoy, bajo el nombre de “Roco”, proveen de verduras orgánicas a los principales hipermercados del país. Hectáreas verdes, arbustos con flores, un invernadero que protege la cosecha, estanque con agua de lluvia, una montaña de compost transformándose en tierra fresca y dos perros juguetones dan forma a la postal familiar de este matrimonio y sus hijas, de 19 y 21, que se plegaron a la movida como si no existiera otra manera de vivir. “Nos criamos así, y seguimos haciendo lo que hicimos siempre: separamos y reciclamos la basura; lo orgánico lo ponemos en el compost, y las tapitas, el cartón, el papel y el vidrio los llevamos a reciclar”, cuenta Elisabeth, que estudia Ciencias Ambientales y es, al igual que su hermana Ángeles, vegetariana “por amor a los animales y por razones ecológicas”. Al ser de pozo, los Möhle cuidan el agua como un tesoro. Y cosechan frutas, descartan el aire y la televisión, reutilizan el agua de lluvia para regar. Aunque son felices en este paraíso bucólico, las chicas viven parte del año en Capital para estudiar. Ahí, en medio del ritmo urbano, siguen compostando y separando la basura. Elisabeth dice que no le molesta tanto que sus vecinos no reciclen como que compren cosas con mucho envoltorio o tiren papeles en la calle. “Igual no decimos nada -aclara Corina, la mamá-. Cada uno vive como quiere, nosotros tenemos nuestros argumentos; ellos tendrán los suyos.”

NOTA ORIGINAL: La Nacion

El próximo supermaterial que podría cambiar el mundo se cultiva, no se crea

La producción de biocombustible sostenibles logró un progreso importante estos últimos días cuando científicos anunciaron un avance que podría transformar la manera en que se producen.

Científicos de la Universidad de Texas están utilizando genes de la familia de bacterias que produce el vinagre, para cultivar algas que producen nanocelulosa para biocombustibles y muchos otros productos.

La investigación afirma que sus resultados son algas capaces de producir grandes volúmenes de nanocelulosa, las moléculas de cadena larga que forman los troncos de los árboles, ramas, fibras de algodón y son el componente principal del papel y cartón.

Las moléculas de nanocelulosa no son diferentes de los plásticos. Son más fuertes que el acero, más rígidas que el Kevlar y también conducen electricidad. La nanocelulosa puede ser utilizada para crear pantallas flexibles o chalecos antibalas ligeros. También es súper absorbente que podría utilizarse para limpiar los derrames petroleros.

“Si somos capaces de completar los pasos finales, habremos logrado una de las más importantes transformaciones agrícolas”, dijo el Doctor R. Malcolm Brown, Jr. “Vamos a tener plantas que producen nanocelulosa abundante y barata. Puede llegar a ser la materia prima para la producción sostenible de biocombustibles y muchos otros productos. Además de producir nanocelulosa, las algas absorben el dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero relacionados con el calentamiento global”.

Los mayores inconvenientes de los biocombustibles de primera generación es la utilización de cultivos de vegetales comestibles (por ejemplo el maíz o la caña de azúcar); o el cambio de uso de tierras dedicadas a la alimentación al cultivo de vegetales destinados a producir biocombustibles, provocando en otras ocasiones la desforestación o desecación de terrenos vírgenes o selváticos, ya que al subir los precios se financia la tala de bosques nativos.

Entonces la fabricación de biocombustibles a partir de algas o el aprovechamiento de la parte no comestible de las plantas podría proporcionar alternativas más sustentables. [Eureka Alert]

Fuente: Gizmodo.es

La policia del UK incorpora autos eléctricos a su flota

En orden con los nuevos tiempos la policia británica incorpora a su flota de patrullas 30 autos eléctricos Nissan Leaf,¡. Los mismos, tal como indica The Journal, serán utilizados como autos oficiales, para persecuciones y traslado de criminales seguirán usando sus patrulleros a combustible

Los autos oficiales de la policia generalmente recorren entre 45 y 50 millas diarias (entre 70km y 80km), por lo que la autonomia de los nuevos patrulleros de 124 millas (200km) satisface las necesidades para los asuntos oficiales del cuerpo de seguridad británico. Ademas la incorporación de autos eléctricos supone un ahorro en los costos operativos de cada auto con un costo de £1,75 por “llenar el tanque”. Ademas de la reducción de la huella de carbono

La policia británica da el puntapie inicial para que este modelo se replique en otras fuerzas y estados, ademas impulsa al gobierno a crear una red de puntos de recarga rápidos adaptados a los estándares mas utilizados en los autos eléctricos (SEAJ1772 y CHAdeMO) que tambien podrán ser utilizados por civiles que posean cualquier auto eléctrico que se adapte a estos estándares de carga.

La incorporación de los Nissan Leaf a la flota policial representa el pedido corporativo (o de flotas) mas grande de este tipo de autos que se tiene registro. Por lo que puede ser un ejemplo para replicar el modelo en flotas de autos oficiales o corporativos, o en las  fuerzas policiales de otros paices (no creemos que en Dubai se sume a esta iniciativa)

Fuente: The Journal UK

Universidades Chilenas suscriben Acuerdo de Producción Limpia

Se espera sumar a diferentes sedes regionales de las instituciones ya adheridas, e identificar a nuevos centros educacionales en cada región.

Reducir en 5% el consumo de energía y 5% el gasto de agua por persona; formar capacidades en sustentabilidad en el 20% de los estudiantes y el 10% de los funcionarios y académicos; e implementar sistemas de minimización, clasificación en origen y reciclaje de residuos sólidos, son algunos de los objetivos del Acuerdo de Producción Limpia (ACL) “Campus Sustentable”, suscrito entre 20 universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, y la Comisión de Producción Limpia (CPL), dependiente del Ministerio de Economía.
“Los centros de educación superior tienen un gran impacto en las comunidades. La idea es que en diez años, los profesionales lideren la sustentabilidad en sus emprendimientos e innovaciones”, afirma Jorge Alé, director ejecutivo del CPL.La iniciativa, que se caracteriza por integrar a diferentes asociaciones empresariales representativas de diversos sectores económicos, por primera vez recae en instituciones educacionales, esperando hacer frente a las tres mil toneladas de residuos sólidos generados al año, entre otroas cifras recogidas por el diagnóstico sectorial de 2012. Adicionalmente, busca impulsar que las instalaciones cuenten con una identificación de peligros y evaluación de riesgo, ya que actualmente sólo lo tiene el 40% de las instituciones.Para ello, explica Pía McKenzie, gerente del proyecto Campus Sustentable, ya se han articulado diferentes medidas que esperan ser implementadas en un plazo de dos años, partiendo por la conformación de un Comité de Sustentabilidad, y la integración de temáticas sustentables en las mallas curriculares de los centros de educación superior, que impactarán a alrededor de un millón de alumnos y unos 25 mil empleados, entre académicos, administrativos y servicios de las instituciones.

Fuente: http://www.df.cl/

S.O.S. agua

Buena parte de la escasez en el mundo se debe a su sobreutilización. A pesar de ser uno de los países con mejor provisión de agua potable, en la Argentina, un 15% de la sociedad no accede a ella

Por Fabiana Scherer  | LA NACION

En la actualidad, los expertos coinciden en que el origen de la escasez de agua en el mundo no atiende a razones físicas, sino socioeconómicas. “La clave es poder determinar formas de producción que sean más eficientes en el uso del agua. Para una buena gestión se requiere de una mayor eficiencia. La riqueza del agua está en su administración”, reflexiona Daniel Tomasini, coordinador de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Argentina (PNUD). En América latina, puntualmente en la Argentina, esta mala utilización no parece tangible por las importantes reservas de agua dulce que posee el territorio.

Entonces, ¿en nuestro país el problema no es la escasez?

No. Ya en un informe que presentó la PNUD en 2006 decíamos que el problema no es la escasez. El verdadero problema es organizacional. La Argentina es un país que comprende territorios húmedos y secos. Tenemos agua en promedio para todo el mundo. Hay una gran disparidad por regiones, pero no se trata de escasez, sino de una cuestión política, institucional y organizacional.

Luciana Bercovich, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), habla de falta de planificación: “Es una decisión política que no esté planificado el derecho al agua. Hoy para los gobiernos tiene que ser una prioridad máxima. En villas de Capital Federal y en algunos cordones del Gran Buenos Aires no tienen acceso al agua segura. No sólo se trata de abrir la canilla y tener agua, sino de saber qué agua es la que consumen. Esta es una realidad de la que no se quiere hablar”.

 

 
 

 

“Si pensamos que no contamos con escenarios hídricos en la Argentina para los próximos 20 o 30 años, hablamos sobre todo de falta de planificación adecuada, que no es sólo un tema exclusivo de los decidores gubernamentales, ya que la gravedad del tema exige que se convoque a trabajar juntos a las organizaciones académicas y a la sociedad civil para pensar soluciones colectivas”, sostiene Pablo Vagliente, responsable nacional de la Fundación Avina.

La desigualdad regional en el acceso es uno de los mayores problemas con los que se enfrenta el país. “El agua es desigualitaria -reconoce Andrés Napoli, director del área de Participación Ciudadana de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)-. El que la tiene, la tiene en abundancia y el que no, la sufre mucho.”

En 2000, los países definieron en el marco de Naciones Unidas los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Allí, el agua aparece como uno de los objetivos clave vinculados con el desarrollo humano, tanto el derecho al agua potable como a los servicios de saneamiento. “En ese acuerdo aparece como una obligación de los gobiernos el garantizar ese derecho a los grupos más débiles y pobres de la sociedad”, explica Tomasini.

Aunque la Argentina es uno de los países de la región y del resto del mundo con mejor provisión de agua potable, aún un 15 por ciento de la sociedad no accede a ese servicio. “La distribución y el aprovechamiento de esos recursos no van acompañados de un uso racional y equitativo -explica Gonzalo del Castillo, de la red mundial Agua y Juventud-. La zona del Gran Chaco Americano es una de las regiones que más sufre este faltante.”

Cuando se habla de escasez o falta de acceso al agua segura (la que, por su condición y tratamiento, no contiene gérmenes ni sustancias tóxicas) muchos piensan en África o en las zonas rurales dispersas de nuestro país. Sin embargo, tal como explica Luciana Bercovich, de ACIJ, “en la ciudad de Buenos Aires, más de 250.000 personas no acceden al agua potable, a la electricidad segura y al servicio de cloacas. Los servicios básicos, que el resto de la sociedad tiene naturalizados, en las villas es limitado o nulo”.

(.) Su carácter indispensable e insustituible hace del agua un bien común -una res pública, como decían los romanos hace dos milenios- de cuyo acceso no puede excluirse a nadie (.), dice El manifiesto del agua para el siglo XXI, del politólogo y economista italiano Riccardo Petrella.

Históricamente las ciudades se han asentado en las proximidades de una fuente de agua, como la ribera de un río o arroyo. Con el transcurrir del tiempo, las poblaciones han experimentado un pronunciado crecimiento demográfico, comprometiendo en muchos casos la satisfacción de la demanda, así como las acciones antrópicas han empobrecido paulatinamente la calidad de recursos. Según la ONU, actualmente más del 50% de la población mundial vive en ciudades. Se calcula que en 2030 llegará al 60% y alcanzará el 70% en 2050. El crecimiento urbano acarrea dificultades en la logística para abastecer de agua a las poblaciones y permitir el saneamiento de sus efluvios cloacales.

“La gran mayoría del país consume agua segura -afirma Pablo Vagliente-; el tema es que aproximadamente el 10% de la población recibe un agua de mala calidad, sea por problemas de contaminación generados por industrias en zonas urbanas y periurbanas o porque no se trata adecuadamente el arsénico (está presente en muchas de las fuentes de agua subterránea en la zona de la llanura chaco-pampeana) o los metales pesados que contienen.”

El 60 por ciento de los ecosistemas que permiten la vida sobre la Tierra están siendo degradados, se destacó en el 1er. Congreso Internacional del Agua, que se realizó en Potrero de los Funes, San Luis. En la Argentina las principales causas de contaminación en ríos y cuerpos de agua están relacionadas con los vuelcos de afluentes cloacales sin tratar. “En lo que se refiere a aguas superficiales -aclara el ingeniero Miguel Gómez, coordinador de la oficina del agua de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación-, las derivaciones que se hacen de los pozos o cámaras sépticas afectan las aguas subterráneas. La contaminación por afluentes domiciliarios se da en casi todo el país porque sólo un porcentaje muy bajo de los residuos cloacales son tratados. Recientemente se inauguró una planta de tratamiento en Tucumán -destaca-. Las obras de saneamiento estuvieron demoradas, recién ahora a través de la concientización se están viendo avances.”

 

 

 

A la hora de enumerar las razones de la contaminación en nuestro país, Miguel Gómez señala la afluencia cloacal y los agroquímicos. “Los plaguicidas, fungicidas y fertilizantes son arrastrados por las aguas de lluvia y llegan a los cuerpos de agua superficiales o se infiltran. Lo mismo ocurre en el Alto Valle del Río Negro.”

En países en desarrollo, el 70% de los desechos industriales se vierte sin tratamiento. Uno de los ejemplos más representativos es el Riachuelo, el tercer río más contaminado del mundo. “La Cuenca Matanza-Riachuelo atraviesa 14 municipios del Gran Buenos Aires y Capital Federal en los 2200 kilómetros cuadrados -explica Andrés Napoli- y cuenta con una población de 7.266.000 personas. El 35% de esa gente no tiene acceso al agua potable, el 55% carece de cloacas y convive con 105 basurales a cielo abierto.”

Años de abandono y desidia convirtieron al Riachuelo en una vergüenza nacional. En julio de 2008, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó una sentencia histórica, en la que ordenó a los gobiernos nacional, bonaerense y porteño a sanearlo a través de la creación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar). “Las principales fuente de contaminación de la cuenca son los efluentes de origen cloacal -enumera Napoli-, los efluentes de origen industrial, 3500 industrias (50% curtiembres; 20% frigoríficos; otras, el resto) y los 105 basurales a cielo abierto. La población en riesgo supera los dos millones. No podemos seguir conviviendo con el Riachuelo.”

Recientes investigaciones coinciden en que la cuenca Salí-Dulce es la segunda más contaminada de la Argentina. “Comprende cinco provincias: Tucumán, Córdoba, Catamarca, Salta y Santiago del Estero -enumera el ingeniero Miguel Gómez-. El aumento de la actividad industrial ha producido problemas de contaminación; el más visible fue la mortandad masiva de peces. En las zonas ribereñas de Tucumán se instalaron en las últimas décadas, veintenas de ingenios azucareros, plantas destiladoras de alcohol, frigoríficos e industrias citrícolas. Muchas de estas empresas arrojan los residuos tóxicos de su producción (como cachaza o vinaza) al cauce de las aguas. Además del crecimiento de la población que hizo que se sumaran los desechos cloacales. Ante tal panorama, en diciembre de 2011 se firmó un acuerdo entre las empresas en las que se comprometieron a reducir el impacto ambiental. En la cuenca del río Colorado (atraviesa Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires) se está controlando la contaminación por hidrocarburos.”

USO Y DERROCHE

“En la ciudad de Buenos Aires somos derrocheros -dice la licenciada Graciela Keskiskian, coordinadora del departamento de Educación de la Asociación de Amigos de la Patagonia-. Tenemos el lujo de contar con 500 litros de agua por día (la OMS estima que el uso de 50 litros de agua potable por día y persona constituye la cantidad necesaria e indispensable). Educar es importantísimo para generar una real conciencia. Por eso buscamos capacitar a docentes para que actúen en las escuelas como agentes multiplicadores.” El programa es una adaptación del Project WET (Water Education for Teachers) de Unesco-PHI (Programa Hidrológico Internacional). “En la Argentina es necesario asumir una conducta responsable, como arreglar una canilla que gotea o tomar conciencia del derroche que se realizan en los riegos destinados a la agricultura.”

En este punto, la Argentina, como otros países, no es la excepción. “La mayor parte de agua dulce (el 70%) se utiliza para la agricultura con ineficientes sistemas de riego”, acentúa Tomasini, de PNUD. A escala global, el 80% de los recursos hídricos que consumen se destinan a la producción agrícola.

El uso eficiente del agua comienza a considerarse una temática social de las comunidades. “Si sobreutilizan los recursos se genera un déficit de agua a futuro que puede afectar a las nuevas generaciones -explica Ana Carolina Herrero, directora de la Licenciatura Ecología Urbana en la Universidad Nacional General Sarmiento-. Sobre todo, considerando que con la exportación de los alimentos también se están exportando litros de agua a través de la medida de la huella hídrica.”

La demanda de agua crece debido al aumento de la población y a las mejoras en la calidad de vida. En este punto, la Legislatura porteña aprobó en julio de 2012 una ley para que los nuevos edificios que se construyan en la ciudad recuperen el agua de lluvia para usarla en la limpieza de veredas y el riego de plantas. Además del ahorro de agua, se buscará amortiguar el impacto de las tormentas. Esta es una tendencia que se está desarrollando a nivel mundial. “En la ciudad de Buenos Aires no se la valora como se debe -dice Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público de la ciudad-. Sin agua no hay vida y eso es así de simple.”

El océano está hecho de gotas de agua -decía la Madre Teresa de Calcuta-, así que tu gota es importante porque, con otras gotas, podemos hacer un océano.

CIFRAS ALARMANTES

 

  • Se estima que en el mundo, el 80% de todas las enfermedades y el 33% de las muertes están relacionadas con la inadecuada calidad de agua.
  • La mitad de la población mundial sufre enfermedades asociadas con la contaminación del agua y la falta de higiene. Las más frecuentes son las gastrointestinales, como el cólera, aunque también hay hepatitis y disentería.
  • Según cifras de Unicef, el agua no apta para el consumo es la culpable de la muerte de 4000 niños cada día.
  • Diariamente se producen 6 mil muertes por diarrea. La mayoría de las víctimas son menores de 5 años. Más de 50 países todavía reportan a la Organización Mundial casos de cólera.

 

Más datos
www.undp.org.ar ;
www.farn.org.ar ;
www.espacioriachuelo.org.ar ;
www.aapatagonia.org.ar ;
www.aguayjuventud.org.ar ;
www.acij.org.ar ;
www.acumar.gov.ar ;
www.aysa.com.ar.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/